QUERIDOS REYES MAGOS… ¿QUÉ TIPO DE JUGUETES SON ADECUADOS PARA MI HIJO?

1-enero

Los primeros años de vida de nuestro hijo son los más importantes y decisivos. ¡Aprenderá más en dos años que un universitario durante toda su carrera!. Explorar significa mucho más que aprender. Significa descubrir, investigar, madurar, adaptarse a un entorno y, en definitiva, desarrollar la inteligencia. Y nosotros tenemos la oportunidad de ofrecerle todo un mundo de sensaciones.

Una vez nuestro hijo tiene las necesidades básicas cubiertas, el juego es la siguiente actividad más importante en los primeros años de su vida. Todo aquello que a nuestro hijo le resulte agradable será un juego para él y lo repetirá siempre que pueda. En cambio, lo que no le guste, lo probará una vez pero no lo repetirá. Por eso es tan importante encontrar el aspecto lúdico en las actividades cotidianas, porque cuanto más le gusten, más las repetirá y más cosas aprenderán.

A través del juego lo aprende casi todo. También a valorarse a sí mismo y a ganarse la confianza necesaria para enfrentarse a las diferentes etapas de su desarrollo de una forma espontánea y agradable. La relación entre el tiempo dedicado al juego y el grado de autoestima que tiene un niño es muy estrecha: un niño que juegue mucho crecerá con más vitalidad, mayor equilibrio emocional y seguramente será más feliz.

Encontrar los juguetes más adecuados a la edad de nuestro hijo para estimularle y motivarlo, es un aspecto central en el que los padres, pueden intervenir de forma muy favorable.

Petra María Pérez Alonso-Geta, catedrática de Teoría de la Educación de la Universidad de Valencia y miembro del Observatorio del Juego Infantil, abre aún más el abanico de los beneficios de los juguetes: “Son un vehículo para desarrollar habilidades como la atención, la abstracción, la memoria, la representación, la simbolización o la resolución de problemas. Por eso, en todas las culturas y en todos los tiempos, los niños juegan con ellos”. En la misma línea, la Academia Norteamericana de Pediatría asegura que “El juego es fundamental para el desarrollo, ya que contribuye al bienestar cognoscitivo, físico y emocional de niños”.

Ahora que se acerca la época navideña es el momento en el que muchas familias comienzan a pensar en  el mejor regalo para su hijo. Muchas veces, los progenitores se dejan llevar por un juguete que “a priori” es atractivo de admirar pero no se paran a pensar en los valores o beneficios que el artículo puede aportar. A continuación se indican algunas orientaciones sobre cuáles son los juguetes educativos adecuados para cada edad del niño.

De 0 a 6 meses

El bebé necesitará juguetes que le ayuden a descubrir su cuerpo, y experimentar realidades a través de las percepciones de los sentidos. Deben ayudarles a diferenciar diferentes texturas, formas y colores. Algunas propuestas interesantes: sonajeros, mantas de actividades y experiencias, móviles de cuna, mordedores, lámpara con reflectores de colores y formas con movimiento, espejos irrompibles, juguetes sonoros, libros de goma o de tela y texturas,…

De 6 a 12 meses

El bebé empieza a explorar objetos y reconocer voces, pronto empezará a gatear, es tiempo de tententiesos, balancines y andadores, juegos de baño, objetos que rueden y se desplacen e inciten al niño a pronunciarse en el gateo…

De 1 a 2 años

El movimiento es su principal estímulo, y pronto llegará a andar. Correpasillos, andadores, triciclos sin pedales, juguetes con sonido y movimiento para arrastrar y empujar, pelotas pequeñas y grandes, tubos para gateo… son los más apropiados para fortalecer las piernas de los nuevos caminantes. También los brazos y la precisión con encajes sencillos, construcciones para apilar y encajar. Mesas de actividades, con ruedas, palancas, juegos de agua y arena. Los veremos espontáneamente con juegos de imitación: muñecos que potencian la afectividad, y sus respectivos utensilios para la comida, cuna, cochecito y también cocinitas, granjas, garajes, teléfonos, cámaras de fotos…

De 2 a 3 años

En torno a los 2 años, los disfraces potencian la autonomía, el juego simbólico, y la fantasía. También juegos más concretos como: libros-juegos, muñecos para bañar, vestir, Casa para jugar dentro, puzzles de tres piezas aproximadamente, construcciones para atornillar, instrumentos musicales, pizarras, pinturas, animalitos.

Los juegos de construcción desarrollan la visión espacial y estimulan el reconocimiento del entorno. Contribuyen a que el pequeño adquiera conceptos como grande y pequeño, alto y bajo, además de ayudarle a identificar las diferentes formas y colores.

También desarrollan las habilidades motoras, fortalecen los músculos de las manos y perfeccionan los movimientos más precisos de los dedos. Por último, fomentan la creatividad y la imaginación, estimulando la mente infantil mucho más que los juegos estructurados. De hecho, este tipo de juegos también promueven la agilidad mental, haciendo que el niño pueda solucionar los problemas con mayor rapidez.

 Consejos prácticos

  • Cuanta más riqueza sensorial y afectiva tenga el niño en su entorno, más cosas aprenderá y con más ganas. Por eso es importante proporcionarle juguetes estimulantes y variados y jugar con él relajadamente.
  • En general, durante el primer año de vida del bebé es importante proporcionarle objetos de colores diferentes que llamen su atención, de texturas variadas para que pueda experimentar con el tacto, juguetes blandos que pueda apretar y moldear, y objetos que emitan sonidos o música: sonajeros, móviles, campanas, etc.
  • Objetos que pueda chupar sin peligro. A través del gusto, junto con el tacto, aprende a identificar las cosas.
  • Fomentar su exploración con los juguetes: ofréceselos, que pueda tirarlos, recogerlos…
  • Llamar su atención acerca de las cosas: “mira qué colores más bonitos”, “vamos a tocar ese perrito”, etc.
  • Es importante que pueda jugar libremente, sin limitaciones, que se pueda mover y experimentar con cuantas más cosas mejor. Esto comporta tener un espacio seguro en el cual no haya peligros, para que no tengamos que estar continuamente diciendo “no”.
  • No todos los juguetes pertenecen exclusivamente a una edad. Lo que define la edad del juguete es lo que el niño puede hacer con él. A medida que vaya creciendo, seguro que encuentra nuevas actividades para hacer con él: por ejemplo, podemos utilizar el mismo muñeco de goma para que juegue a metérselo en la boca y después, a decir de qué colores está pintado.
  • Debemos renovar los juguetes para que mantengan el interés del niño. Cualquier juguete retirado de su alcance durante un tiempo volverá a ser como nuevo para él cuando se lo volvamos a ofrecer una vez olvidado.
  • Hemos de tener en cuenta que nuestro hijo no siempre está dispuesto a jugar. El mejor momento es cuando ya ha comido y ha dormido. De todas maneras, lo notaremos porque estará más activo y receptivo.
  • A medida que pueda sostener la cabeza, sentarse, gatear o comenzar a andar es muy aconsejable que le facilites objetos que se adapten a sus nuevas necesidades. De esta forma no se aburrirá y experimentará siempre cosas nuevas sin parar.

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