Métodos de estimulación de 6 a 12 meses

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De 6 a 12 meses

Una visión más amplia

Instale al niño en una posición en la que pueda seguir los movimientos de las personas de su entorno (por ejemplo, en una tumbona).

Cambien con frecuencia el campo de visión del niño. Por ejemplo, colóquelo delante de una ventana (NO ante el televisor, para evitar la creación de malos hábitos).

Paséele, sentado en su tumbona, por las habitaciones de la casa.

Escoja juguetes con colores vivos que atraigan su mirada.

Reconocer nuevas voces

Siga rodeando al niño de un ambiente musical, aumentando el número de piezas clásicas y añadiendo canciones infantiles.

Ayude al niño a reconocer los diferentes ruidos y sonidos que le rodean: el teléfono, el timbre de la puerta, la radio, los ladridos del perro, la bocina del coche, los aviones, etc.

Fomente que comience a reconocer las distintas voces de su entorno. Por ejemplo, si el niño está en frente de su madre y su padre se acerca por detrás, sin ser visto, que la madre diga “papá está aquí” y el padre comience a hablar, con voz suave, llamando repetidamente al niño por su nombre y usando frases cortas y sencillas.

Sentir nuevos detalles

Hacia los ocho meses el niño desea manosearlo todo: permítale tocar migas de pan, trozos de fruta, gelatina, etc. Tenga cuidado: tiende a comer todo lo que cae en sus manos, para averiguar su sabor.

Hágale palpar los detalles de los objetos.

Enséñele a diferenciar el frío (por ejemplo, con un cubito de hielo) del calor (por ejemplo, el biberón).

En sus primeros pasos, los zapatos no son siempre obligatorios. Permita que camine descalzo.

Distinguir nuevos y más variados olores

Permítale estar en la cocina cuando se prepara la comida para hacerle oler las diferentes especias (albahaca, hierbabuena, tomillo, romero, comino, etc.) y el aroma de las frutas recién cortadas.

Hágale oler diferentes perfumes y paséele por jardines o parques para que pueda percibir los distintos aromas de las flores.

Aceptar todos los alimentos

El niño debe comenzar a comer de todo. Los menús deben ser variados y en lo posible caseros, ya que permiten ofrecerle sabores más finos y variados que los de las comidas prefabricadas (que, aunque muy prácticas, son más insípidas y no presentan tanta variedad)-.

Aprender a gatear

Entre los 6 y los 12 meses, el niño gatea, aprende a incorporarse y sentarse y empieza a andar. Es importante que gatee antes de aprender a sentarse. El gateo necesita: ropa cómoda; espacio sin obstáculos, para permitir sus desplazamientos; algún juguete u objeto que llame su atención y lo motive a desplazarse.

Cuando el niño adquiere cierta autonomía, es decir, desde que empieza a gatear, el parque (o corralito vallado) es un lugar seguro para dejar al niño cuando la madre tiene que dedicarse a otras tareas. Lo ideal para gatear es un parque largo de forma rectangular. Hay que limitar a 30 minutos la estanca en el parque y no abandonar en él al niño. Es importante tenerlo cerca, hablarle o cantar, e incitarle a jugar.

En casa se pueden hacer ejercicios y juegos útiles:

Incite al niño a gatear sobre el padre: estando el padre tumbado sobre el suelo y el niño colocado trasversalmente sobre el estómago de aquel, tendrá que buscar un juguete colocado al otro lado.

Enseñe a gatear con distintas dificultades: bajando una pendiente, subiendo una escalera, entre obstáculos…

Coloque una caja de cartón grande con los laterales opuestos cortados. Coloque un juguete ante las dos aberturas de la caja e incite al niño a atravesar la caja, gateando para recoger el juguete. Hay que repetir esta operación con una silla.

Una vez el niño haya aprendido a moverse hacia los lados y hacia delante, juegue a perseguirle a gatas.

Cuando el niño domine el gateo, enséñele a trepar escaleras.

Enséñele a cambiar de postura: a incorporarse cuando está echado y luego a sentarse.

  • Con el niño tumbado boca arriba, extienda hacia él los brazos para que se coja a sus dedos y levántele poco a poco hasta dejarle sentado.
  • Enseñe un juguete al niño, por encima de la cuna, para incitarle a incorporarse cogiéndose de los barrotes.
  • De la misma manera, incítele a ponerse de pie y mantener el equilibrio, lo que le ayudará en sus primeros pasos.

Enseñe al niño, que ya sabe gatear y sentarse, a ponerse de pie y mantener el equilibrio.

  • Desde la postura de gateo, delante de una silla o una cama, incite al niño a levantarse, mostrándole un juguete y animándole cuando lo vaya consiguiendo. Es normal que al principio se ayude constantemente con sus manos para levantarse y mantener el equilibrio.

Enseñe al niño, que ya sabe gatear, sentarse y levantarse, a braquear.

  • Coloque una escalera, con los barrotes de unos dos centímetros de diámetro, en horizontal a una altura ligeramente superior a la del niño. Incítele a avanzar de barrote en barrote, sosteniéndose solo con las manos. Al principio ponga la escalera a una altura que le permita rozar con los pies el suelo.

Enseñe al niño a mantenerse sobre una sola pierna, para sentar las bases de la marcha.

  • Coloque al niño de pie, frente a la cama (como punto de apoyo y seguridad), e incítele a dar patadas a una pelota.
  • Sujete al niño por ambas manos y haga que levante una pierna, apoyándose en la otra.
  • Prescinda de los andadores (impiden al niño adquirir la noción de equilibrio).

Estimule los movimientos finos de las manos.

  • Ofrezca al niño objetos diversos, como un cubo, un dado, un plato de plástico, cubiertos, etc.
  • Coloque un juguete dentro de un recipiente e incítele a sacarlo.
  • Ponga en un plato trozos de frutos o cereales, e incite al niño a que los coja y se los meta en la boca.
  • Enseña al niño a actuar con un objeto sobre otro. Junte sus manos y hágale dar palmaditas –para que luego lo haga solo-, póngale un juguete en cada mano y probablemente él empezará a golpearlos. Hágale tocar el tambor, apretar un botón de presión, etc.
  • Fomente las conductas de imitación.
  • Incite al niño a imitar las tareas que realiza el padre o la madre (dándole de comer a su muñeco, vistiéndolo, acostándolo, etc.).
  • Incite al niño a hacer construcciones cada vez más complicadas
  • Enseñe al niño a coordinar y usar instrumentos:
    • Ate un juguete con una cuerda de color y deje un extremo de ésta cerca del niño. Pronto se dará cuenta de que tirando de la cuerda puede atraer hacia sí el juguete. Luego ate un cochecito a la cuerda y enséñele a hacer movimientos de distinto tipo (lineales, circulares, etc.)
    • Enséñele a pescar con un gambero (red) los juguetes metidos en el agua de la bañera.
    • Enséñele a sacar objetos de debajo de un mueble utilizando una regla o una vara.
    • Hágale jugar con una caja llena de arena, para que aprenda a mover el contenido con una pala, llenar un recipiente, etc. Enséñele a verter arena de un recipiente a otro (requiere imaginación espacial, especialmente si los recipientes son de formas distintas, y una buena coordinación de manos).
    • Déjele explorar y jugar con un recipiente lleno de agua, en la que algunos juguetes flotan y otros se hundan, y con vasos de plástico de diferentes tamaños.
    • Enséñele a realizar tareas sencillas y movimientos autosuficientes, en incítele en la imitación: que ayude en las tareas domésticas y colabore en la recogida de sus juguetes.

Consiga que el niño sepa clasificar los objetos en función de su forma.

  • Coloque tres piezas en forma de cubo y tres en forma triangular enseñándole que forman grupos diferentes. Mézclelos y deje que el niño los agrupe de nuevo.

Las primeras palabras comprensibles

A partir de los doce meses el niño pronuncia de una a cinco palabras inteligibles, y reacciona correctamente a órdenes sencillas.

  • Déle instrucciones cortas, claras y en positivo. Por ejemplo: “vete al cuarto”, en vez de “no te quedes aquí”. Pídale que realice ciertas actividades con diversos objetos o juguetes. Asegúrese de que sus instrucciones son absolutamente específicas (no pueden dar lugar a más de una interpretación), y que son concisas y concretas (evite las instrucciones del tipo “pon esto allí” y use instrucciones del tipo “toma esta llave y déjala sobre esta silla”).
  • Incítele a hablar: úsele para enviar mensajes, por ejemplo dígale: “dale este libro a papá y dile ‘toma’”.
  • Incítele a cantar canciones infantiles, preferentemente aquellas que ya haya oído.
  • Señale las cosas que el niño ve y utiliza cada día: prendas de vestir, partes de su cuerpo, alimentos, cosas de la casa, juguetes, etc., y repítale su nombre.
  • Aproveche situaciones en la calle o en la casa para dialogar con el niño y explicarle lo que sucede a su alrededor, con frases cortas compuestas por palabras sencillas y concretas.

 


Fragmento textual del libro Hijos mejores: guía para una educación inteligente Dr. Francisco Kovacs, Ediciones Martínez Roca, 1999.

Dr. Francisco Kovacs (Palma de Mallorca, 1964), licenciado en medicina a los 19 años y doctor suma cum laude a los 22, dirige varias líneas de investigación y es autor de numerosos artículos científicos publicados por las revistas médicas de mayor prestigio internacional.

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